miércoles, 3 de junio de 2026

El Ateneo Poliganero

 

 

La iniciativa de recuperar la Asociación de Vecinos "La Pancarta" del Polígono de San Pablo para el Polígono de San Pablo es algo tan necesario como emocionante, por lo orgulloso, por lo auténtico y por lo autóctono. El pasado sábado, al calor de un medio día de mayo, mientras se cocinaba una exquisita paella, sonaban de fondo las canciones de siempre, talandrando el disco duro emocional de cada uno. Mientras, una Macarena asomaba por entre las ruinas como metáfora, como sentido intrínseco de su nombre, como imagen de la religiosidad popular de los barrios que en su día, también sufrieron el desarraigo de ubicarse fuera para reinventarse. Y por eso mismo un poderoso señor del Gran Poder mira de soslayo al Hércules del escudo autonómico al que le han añadido el "los pueblos" sobre una cartulina verde. 

El arroz se  cocinaba y la tómbola se llenaba de generosidad; libros, carteles, música, camisetas; Juan Miguel, Antonio Manuel, Derby Motoretas, Foyone, Quevedo..., El DJ en la mesa mezclaba la música electrónica con los Chichos, Tijeritas, Bowie, los Smash, Amigos de Gines, Pata Negra, Triana y mucho breakbeat entre botellines y el tambor de unos aficionados del Caja 87 que esa misma tarde, ascenderían a primera FEB, como otro nexo poliganero. 

Alguien comentó que donde ahora juegan, antes hubo un campo de albero en el cual los jugadores del Soleá y del Unidad, entre otros, disputaron sus partidos de fútbol junto al cine de verano, el cine Español, donde entre llaves de kárate y destape, conocimos a Pedro Navaja, matón de esquina.

El ambiente era emocionante y el arroz estaba en su punto, y como si no hubiesen pasado cuarenta años desde aquellos mis inolvidables días de Velá, pasaban las señoras con carrito, los jubilados, los niños corriendo, el perro despistado, la tómbola, Tere y su kiosco, los boy scouts, mientras la mesa de Paco, el atomoeditor como se define, capaz de en estos malos tiempos para la lírica resurgir a Pedro Antonio de Alarcón, se llenaba de solicitudes para que los presentes dejasen por escrito qué le gustaría hacer una vez el espacio se logre para la causa; charlas, convivencias, local de ensayo, tertulias, talleres o clubes de lectura, pura cultura popular.

 Escarlata, Lola con su Photocall improvisado, el delantal de Alex y sus fogones, la señora que hacía el compás con los vasos mientras Bordón 4 ponía el ambiente en ebullición con su "que cara más bonita tiene esa niña" y la alegría contagiosa y general de esos proyectos que a todos tanto nos ilusiona, ya sean poliganeros ilustres como poliganeros anónimos, como los que no dudaron en mostrar su apoyo en una causa común como es la cultura popular en los barrios, y la unidad vecinal. Gracias Alfonso, gracias Rancio, por haceros eco y dar voz, y gracias a la cámara que se llenó de imágenes, sonidos y momentos que se convertirán en audiovisual.


 

Aquella paella sabía a viaje en el tiempo, como el necesario resurgir, como el volver al punto de salida, como la necesidad de agarrase a lo auténtico, a lo que nos identifica, como cuando en la plazoleta de albero baldeaban el suelo y empezaban a sonar las sevillanas de Velá de la Cruz de Mayo y el aire se llenaba de sevillanas, farolillos y esa alegría de ser de barrio. Aquellas tardes únicas e interminables, con el olor a vida de las calles y las horas interminables en los banquitos de las plazoletas nos moldearon para ser lo que somos, sin olvidarnos de donde vinimos. En aquellos tiempos de asociaciones de vecinos donde la lucha vecinal hacía la fuerza, se consiguieron las mejoras necesarias para poder tener una línea de autobús, un centro de salud o limpieza en las calles que ahora puede sonar como algo actual, aunque hayan pasado cuarenta años. Hemos necesitado salir para volver, que nos echen de nuestros bares, de nuestras plazas, de nuestra identidad para buscar refugio en la verdad de las tiendas de barrio, de los bares de barrio, de la gente de barrio, por eso cualquier iniciativa que en mi barrio se tome, allí estaré. 

Ser niña de barrio me dio esa pátina de autenticidad que no se adquiere en ningún sitio, por eso, la iniciativa encabezada por Califato 3/4 de recuperar este punto de encuentro vecinal, como un Ateneo poliganero es tan importante, para que cuando vuelvan todos los que aún no se fueron y regresen los que se quedaron, tengamos ese lugar desde donde crear, compartir y luchar, eso tan vecinal, por un fin común tan necesario como es la cultura en un barrio de trabajadores, que lo sigue siendo.

 





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