martes, 23 de diciembre de 2025

La paradoja

 


Y de repente, con los termómetros aún rozando los cuarenta, te encuentras con el camión que desde la grúa móvil, empieza a montar la iluminación navideña de Carrefour y te preguntas cuánto ha llovido desde aquella mañana de Reyes donde en el sofá tapizado de casa de tu madre te esperaba el maletín de la Señorita Pepis y el Superolé de Mortadelo y Filemón. Los años pasan, nos vamos volviendo viejos, que cantaba Pablo Milanés y de nuevo, otro año más, empiezas a descontar los días que faltan para que se limpien tus oídos de zambombas, palillos y panderos, se llene la carretera de caramelos pegados y empieces a otear el horizonte por donde se dislumbren en lontananza días largos, días azules, tardes de sol, torrijas, volantes y la emoción de una nueva novela. Al menos la mesa de Nochebuena de tu casa sigue siendo la mesa de Nochebuena de tu casa, no falta nadie, ni siquiera el desnivel entre la mesa de camilla y la mesa de la salita, tan bien disimulada por el mantel de siempre, ni falta el encontrar dos platos iguales, ni el rio del nacimiento de papel de plata ni el pastor que tímidamente se acerca al portal y que mide lo mismo que la gallina que ajena a todo, año tras año, observa la escena desde un granero encaramado en la sierra de corcho. Te felicitará por sistema gente de manera poco original y te deseará lo mejor para el próximo año gente que no sabe qué sería para ti lo mejor para el próximo año, aunque vuelvan El Último de la Fila, todo un maravilloso regalo de casi cumpleaños. Los propósitos serán los mismos, salud y alegría, arreglarte más a menudo, peinarte al menos, decir no cuando sea no y seguir observando, pedaleando, leyendo y escribiendo como trinchera y retaguardia ante tanta mediocridad y tanto horario tirano. Soñarás de nuevo con atardeceres sanluqueños, goles de tu Betis, un domingo de Ramos de levantar faldones y con bañarte en el Pacífico, a donde iréis a volver a pisar las calles nuevamente. Y cuando menos te lo esperes, regresará el termómetro rozando los cuarenta con la paradoja del camión y el operario subido en la grúa comenzando a montar la iluminación navideña de Carrefour y todo, habrá acabado de nuevo para tí.

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